Cito a Horacio Verbitski para no ser reiterativo y por no tener a mano informes similares de los que
se nutre
Sin la inmigración producida desde 1950 a la fecha, la Argentina tendría hoy 8,7 por ciento menos de habitantes, su producto interno bruto sería por lo menos 36 por ciento más chico y el producto bruto per cápita 25 por ciento más reducido. Esto demuestra que la inmigración ha resultado benéfica para los argentinos nativos, incluyendo a los vecinos de clase media de Villa Soldati, Villa Lugano o el Bajo Flores, que se indignan contra lo que sienten como una invasión amenazante y, sin duda, para el ingeniero Macrì, cuya empresa constructora hizo fortuna con la plusvalía del trabajo de albañiles bolivianos y paraguayos. Esas ganancias son mayores, cuanto menores son los derechos de que goza esa mano de obra.
Es decir que el discurso discrimitario, miedoso, mentiroso, fabuloso que determinados sectores
de la clase media repiten por temor, error o intención, queda desarticulado.
Por otro lado no es necesario ser muy lúcido para darse cuenta que los grandes
paises tienen tambien grandes poblaciones y casi no existe (no lo registro) nación
poderosa con población escasa. Cualquiera sabe que una industria es mucho mas eficiente en tanto y en cuanto
aumente su producción. La misma está ligada a la demanda. Esto hace que sería interesante pensar en un país con mas de 100 millones de
habitantes y descartar la idea de la republiqueta bananera de 15 millones
a la que nos quisieron someter los gobiernos desde el 55 en adelante.

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