Tendría poca importancia contestarle a LaRata si no fuera por lo ridículo de su postura. Su aparatosa adiposidad reunida con su constante sonsonete de ser victima, lo coloca en un lugar casi inatacable. En realidad es como discutir acerca de la verosimilitud de los dichos con un delirante. Inútil y frustante.
Porque quien le demuestra a LaRata que en realidad su vida no sirvió para nada, excepto para aumentar su adiposidad?.
Todo lo que tocó, desde el punto de vista ideológico lo convirtió en nada. Porque Página no es el resultado de su gestión sino de su alejamiento. No es que llega y arma algo comparable a un diario de ideología.
Repasar ediciones viejas nos va a provocar la sorpresa de encontrarnos con un tipo que nunca discutió lo esencial de los gobiernos que nos destruían. Siempre se trató de formas pero no de fondo de las cosas.
Quizás la preocupación por su estética le llevaba a reparar la ajena.
Sobre la que pontificaba.
Putea porque le gusta, dice.
No.
Lo escatologico de su lenguaje traduce lo inútil, banal y fútil de su análisis.
No es acaso el excremento, del que tanto abusa, la parte desechada por el cuerpo en su proceso de asimilación de lo útil y lo tóxico?
Entonces LaRata queda resumido a una especie de materia fecal que, como la de los perros, no sirve ni para abono...
Y esto último, con perdón de los canes...
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